Isabel Oliver: Discurso Violencia de Género

3 marzo 2016 en el Ateneo Marítimo
Discurso Violencia de Género por Isabel OLiver

Ilustrísima Sra. Teniente de Alcalde del Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia, D. Celestino. Gracias a los Ser. Presidentes de Asociaciones culturales por acudir a la llamada de la solidaridad contra esta lacra cual es la violencia de género; gracias a los poetas del Ateneo Blasco Ibáñez que han volcado su sensibilidad en los poemas de denuncia que después escucharemos, gracias a las personas que van a intervenir con la lectura de artículos de la Constitución Española, y gracias al resto de los asistentes por demostrar con su presencia que no son ajenos a este problema tan generalizado. Muchas gracias a todos.
Este acto, lo venimos haciendo desde el año 2008, fecha en que el Ateneo Blasco Ibáñez entendiendo que los escritores debemos a la sociedad el ser su vehículo de expresión, incorporamos el Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos, como un área de compromiso por parte de los poetas y escritores del Ateneo Blasco Ibáñez, para, sumar la fuerza de la palabra a las actuaciones existentes en favor de los Derechos Humanos y la paz social. Desde entonces damos conferencias y llevamos a cabo, como es el caso de hoy, actos de repulsa contra la violencia machista. Esta labor del Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos del Ateneo Blasco Ibáñez, ha obtenido el reconocimiento de la Presidencia del Gobierno Zapatero, De la Dirección General del Libro, de las universidades UNED y Universidad de Valencia, y deseamos que con la presencia de hoy de la Ilustrísima Teniente de Alcalde, el Ayuntamiento de Valencia, se una a nuestra causa en favor de la concienciación social contra la violencia de género. Por nuestra labor a favor de los Derechos Humanos, nuestra asociación ha sido distinguida en tres ocasiones con tres importantes galardones que nos ayudan a pensar que estamos haciendo lo correcto como escritores comprometidos con la sociedad.
En el Ateneo Blasco Ibáñez no entendemos de clases sociales ni diversidad de signos políticos ni religiosos. Por eso resulta atrayente la idea de aunar en un sólo proyecto común a la política, la cultura y a la sociedad sin colores políticos, sin trabas, como no se merece menos este sangrante tema, y creo que lo venimos consiguiendo.
La violencia, el rencor, el egoísmo, están en la naturaleza humana. No hemos de olvidar que somos animales y estos primitivos principios les ayudan a sobrevivir. Nos hemos distinguido por nuestra capacidad de supervivencia, de raciocinio, de desarrollo de una inteligencia privilegiada que nos hace ser seres superiores. Dentro de nuestro comportamiento humano hemos estructurado los valores de relacionarnos, de aprender y enseñar, de dar y recibir, de ser generosos… en una palabra: nos hemos permitido a nosotros mismos darnos una educación que nos haga crecer en sociedad y avanzar como raza humana. Pero como seres conscientes de nuestras muchas limitaciones, nos hemos dado leyes que reprimen y castigan las conductas no útiles a la sociedad en que vivimos.
En el mundo el 51% de los seres humanos son mujeres, y que en el siglo XXI de nuestra era, donde las civilizaciones han avanzado tanto, haya todavía individuos capaces de vejar y asesinar a sus mujeres aplicando la ley imperante en el reino animal, la ley del más fuerte, es algo que nos debe de preocupar a todas las personas.
Pero, estas son fechas de festejar los logros conseguidos por las mujeres a través de sus reivindicaciones de igualdad de derechos políticos sociales y económicos iniciados en 1789 con la Revolución Francesa. No hay que olvidar que fue a causa de la medida impopular de la subida del pan, cuando las mujeres vendedoras de pescado se levantaron en protesta y esta fue la chispa que encendió la mecha de la revolución. Mucho más tarde, a finales del XIX vendría el movimiento sufragista femenino que en 1910 desemboca en la proclamación del día internacional de la mujer trabajadora. Desde entonces, cada ocho de marzo, en casi todos los países del mundo se abre una tribuna de recuerdo hacia aquellas mujeres que arriesgaron su libertad y muchas de ellas su vida, no olvidemos las mujeres que murieron quemadas vivas en la fábrica textil durante una huelga, el 25 de marzo de 1911 en Nueva York). Quiero decir con esto que las mujeres, desde siempre hemos tenido que trabajar duro por aquello que consideramos justo; no nos hemos quejado cuando hemos tenido que salir a trabajar y cuidar la casa y a nuestros hijos a la vez; hemos peleado por tener unos derechos políticos, económicos y sociales en condiciones de igualdad a los hombres cuando concurra igual capacidad para su desarrollo. Pero, aunque constitucionalmente hayamos conseguido el reconocimiento de igualdad en las Constituciones democráticas, no hemos ganado la batalla ante la violencia machista. Quizás sea porque no es una cuestión de leyes sino de educación, pero no de los hombres, que también, sino de las mujeres. Hemos de aprender a querernos un poco más, a desterrar de una vez por todas la ancestral sumisión femenina que tuvieron nuestras abuelas y que tal vez, se trasmita por los genes y que nos hacen perdonar una y otra vez los tratos machistas que nos arrollan en una espiral creciente y culpable hasta que un día nuestra conciencia despierta y alza la voz , y un golpe mortal nos acalla para siempre. Debemos aprender a detectar las señales de superioridad, de egoísmo, de control y mando que algunos hombres pretenden desplegar con sus parejas, antes de que él se sienta afianzado en nuestro terreno y utilice nuestra sensibilidad y nuestro enamoramiento para dañar nuestro espirito.
64 mujeres asesinadas en España el año pasado es una cifra escalofriante, pero no sabemos cuántas están siendo objeto de abusos y malos tratos . Sólo conocemos de ellas cuando saltan a las páginas de los periódicos.
El Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos, no es insensible a este triste problema, por eso tratamos, dentro de nuestros modestos medios, concienciar acerca del rechazo contra la violencia de género. Hoy escucharemos poemas y artículos de la Constitución Española, que nos van a hacer pensar. Nos vamos a ir tristes a casa porque la carga emotiva va a estar en el aire. Ojala, que cada uno de nosotros comentemos con nuestra familia y amigos la necesidad de que las mujeres maltratadas que nos escuchen sepan que no están solas, que hay salida a su situación y que en el Ayuntamiento de Valencia hay un departamento que las espera para darles orientación, apoyo y ayuda.
Muchas gracias.

Isabel Oliver

Presidente del Ateneo Blasco Ibáñez.

Fundadora del Movimiento Escritores pro Derechos Humanos.