Miguel Ángel Martínez: Carta a Nicolás

CARTA A NICOLAS

Mi pequeño Zar: sería exagerado y políticamente incorrecto, decir que te admiro. Lo que no voy a negarte, es el desparpajo que tienes acreditado, tanto como tu ávida inteligencia.
Personalmente, pienso que eres creativo, imaginativo, merecedor de una ERASMUS que canalice tu imaginación a una aportación positiva para la sociedad. Si en lugar de caer en manos de las FAES, llegas a las del Padre Ángel, tendrías hoy el prestigio que perdiste al elegir tu escuela.
A lo oído de tu rocambolesca historia, y a lo visto de los documentos gráficos, que demuestran a que nivel te movías, pienso que todo es mentira “salvo algunas cosas”; Pedro negó a Jesús tres veces: A ti el PP te niega setenta veces siete. (¿Me estoy poniendo pelín bíblico?). Es el caso que, casi siento más miedo por tus mentiras, que por tus verdades. Me explico: Si el tiempo logra demostrar que algo de lo que dices, es veraz, entraría dentro de la lógica de un grano más de corrupción en la inmensa playa del charco político, maloliente, putrefacto del latrocinio que nos invade.
Y algunos indicios hay de que te movías entre pesos pesados que ayer decían no conocerte y cuando tiras de hemeroteca, pretenden explicar que “pasaban por allí”. Alguna cobertura es necesaria para usar despachos de Ministerio, comerse una mariscada a 400 Kms. –con escolta oficial- o asistir a un besamanos Real.
Pero, como decía, lo que me da pánico, es la posibilidad de que todo este novelón, solo sea fruto de tu creativa mente. Porque, si nadie se lucró contigo, si eres un perfecto desconocido para todos, y llegaste a compartir mesa con altos cargos, incluido un ex-presidente, si entraste en Palacio, conseguiste escolta, marisco, vehículos oficiales, sin que nadie te protegiera, ¿en que manos estamos?. ¿Qué seguridad nos pueden ofrecer las fuerzas de ídem y la gente que nos gobierna?
El otro Nicolás, (II), el Zar de Rusia, murió decapitado por quienes lo habían protegido. La historia está a punto de repetirse, (en sentido figurado, claro), salvando la enorme distancia de los personajes.
Se empieza negando la mayor, y se acaba como creo que lo harás tú. Políticos de gran peso y más queridos, han sido negados por los suyos cuando las tarjetas opacas se volvieron traslúcidas. Tal vez, ni siquiera recibas un correo que te prometa que alguien esta contigo, que aguantes, que seas fuerte.
Si sales “vivo“ de esta, vente para Valencia. Aquí hay mucho campo para gente como tú. Serás uno más de la banda.
© Miguel Ángel Martínez Collado ver currículum »