Isabel Oliver González

Poemas • Isabel Oliver González

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Presidente del Ateneo Blasco Ibáñez

PRIMER PREMIO DE PRIMAVERA ALCAP 2015
TIERRA Y AIRE
Isabel Oliver. 18 de mayo de 2015

Alejandrinos

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Tu impacto chispeante de big bang me ha arrastrado.
Has llenado el espacio de mi espacio vacío.
Vi formarse tu esencia y ensamblar tus moléculas.
Abrazado a tu ritmo purifiqué mi aliento.
Se han abierto tus ojos de siglo adormecido
y yo me torno etéreo para no lastimarte,
me enredo en tus raíces y subo hasta tu bóveda,
invento mil cabriolas para jugar contigo.
Sello mi transparencia sobre tu frente y talle
y subo al arco iris cuando acaba la lluvia
para ensayar piruetas y buscar tu sonrisa.
De mil maneras, mil, recorrí tus secretos.
Yo fecundé tus venas de verdor expectante,
tú pusiste matices de cromática gama.
La fusión explosiva entre los dos logramos:
tus caderas crecientes parieron a la vida.
En vísperas ardientes de múltiples hechizos
nos han nacido pájaros y yo los he acunado.
Nació el acantilado bramando en la escollera,
y una alegre campiña de espigas y amapolas
plantó bandera indemne de abundante granero.

Yo inventé el tintineo del frondoso arbolado
y orquesté el pendulante titilar del sonido
para darte el concierto de un acorde de arpegios.
Después de tantos siglos sigo tu compañero:
te acompaño si rotas inventando los días
y en tu eterno viaje alrededor del sol.
Tu piel de fértil tierra luce estrías profundas
donde yo me sumerjo y asciendo hasta tus simas.
Desde arriba te observo con tu diadema verde,
tu ondulante vestido de añil en movimiento,
tu perfume de selva, de mar y de jardines,
de bajos matorrales y de secuoyas altas.
Un tobogán de rosas has sembrado en el huerto
donde yo me deslizo y enredo en las espinas.
Ojala que nos dejen seguir con nuestro idilio
y siga custodiando el cáliz de tu aroma
hasta que tú me llames, cuando estando cansada,
yo ponga en tus pulmones la última bocanada.

Compuesto el 29-5-15

ACCESIT I PREMIOS DE CREACIÓN LITERARIA DE LA BIBLIOTECA VALENCIANA
ALEJANDRINOS BLANCOS PARA LA LUZ
Isabel Oliver. 18 de mayo de 2015

Premios de Creación Literaria de la Biblioteca Valenciana Premios de Creación Literaria de la Biblioteca Valenciana Premios de Creación Literaria de la Biblioteca Valenciana Premios de Creación Literaria de la Biblioteca Valenciana Premios de Creación Literaria de la Biblioteca Valenciana Premios de Creación Literaria de la Biblioteca Valenciana

Cuando el día dormía en estuche de sombras
y la noche acudía a tomar su lugar,
el tiempo, detenido, jugaba a pintar luces,
a retratar siluetas chinescas de candil.
La llama mortecina de la luz de una vela,
devorando la cera que andamiaje le dio,
era auxilio de ojos y manos extendidas,
consuelo de pies lentos para no tropezar.
Las farolas bebían su luz de gas a sorbos.
Muy pronto sucumbían  los cuerpos a los lechos.
De vital estallido se alborozaba el alba.
La luz del sol marcaba los ritmos perezosos
del lento carruaje de la prosperidad.
Jugó el hombre sus cartas en su ambición sedienta.
Quiso saber qué límite en su mente pusiera
aquél que su apariencia en su cuerpo calcó.
Elevó su listón la fiebre inteligente.
Exploró la materia, indagó en su misterio
y amplió su horizonte ávido  de entender.
La diligente Ciencia le rindió sus secretos:
descubrió un universo de amperios y electrones,
el paso de corriente, circuito milagroso,
fue premio de constancia a su tenacidad.
Cautivo el filamento en vidriosa burbuja
repleta de vacío,sin arder calentó,
y la luminiscencia refulgió con destellos
de sol de medianoche cual luz de amanecer.
La electricidad trajo al siglo diecinueve
calor, luz, movimiento, limpieza y expansión.
La luz trajo alegría y noches de bohemia,
acorraló a las sombras y las hizo emigrar.
Los libros conocieron el placer de unos ojos
que en noches luminosas de se mi insomne asueto
desempolvaron páginas ociosas de anaquel.
Como una alegoría de bienestar patente
se propagó el progreso para la Humanidad.
La luz, imprescindible resplandor de presencias,
dibujó claridades de insospechado ardor,
apagó las antorchas de tinieblas arcanas
y enclaustró las carrozas del lento transitar.

© Isabel Oliver González

ALEJANDRINOS PARA MELILLA
Isabel Oliver, II premio del XX Certamen D. Pedro de Estopiñán.
17 mayo de 2015

Casa de Melilla en Valencia Casa de Melilla en Valencia Casa de Melilla en Valencia Casa de Melilla en Valencia Casa de Melilla en Valencia Casa de Melilla en Valencia Casa de Melilla en Valencia
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Melilla se columpia entre el cielo y el agua
que bautiza su norte con luz mediterránea.
Su historia es agridulce, de conquista y batalla,
de deshojadas rosas que entre espinas le hablan
de su energía indemne y estoicidad probada
cuando espadas del tiempo fueron desenvainadas.
Desde el balcón de olas que nace de su playa
envía mil mensajes a Málaga y Granada.
Como fiel Zerezade mil historias desgrana
y el viento, en línea recta, les cuenta sus andanzas:
Les dice que fenicia fue en su primera etapa.
Que fue ancla de paso de rutas de la audacia.
Que su techo de cielo y su tierra ofertada
elevó su destino de siglos conquistada.
Que su alma de roca es de caliza blanca
y un cinturón la ciñe de cañón y muralla.
Que su espíritu es fuerte, de culturas trenzadas
por los que a ella vinieron para forjar su raza.
Dice que es de miel dulce, de especies perfumada.
Que acaricia chinchines a la vez que guitarras
y que calza babuchas cuando baila una zambra.
Tiene abiertos los brazos, es faro en lontananza
para seres proscritos de fe desvencijada
que la miran con ojos de puerta de esperanza.
Que bajo su bandera de azul de mar pintada
confluyen religiones que viven hermanadas.
Que sus gentes no entienden de conflictos de raza
y que a todos procura pan, libertad y calma.
Que agradece a la Historia que pusiera una placa
donde dice: Melilla, la ejemplar, la demócrata.
Que veintisiete siglos no han doblado su espalda
y luce esplendorosa su tez mediterránea.
Por sus calles rezuma la huella que la enclava
como orgullo de gestas por su historia pasada.
Que entre su pliegue antiguo de fortaleza alta
custodia el patrimonio de construcciones magnas.
Cuenta que en este tiempo de edad contemporánea
el arte modernista dio esplendor a su fama.
Que con todos honores pretenden proclamarla
patrimonio de toda la humanidad, aclara;
y borracha de gozo a media noche canta
calzando sus babuchas, rasgando una guitarra.
Es la pequeña fuerte, grácil, hospitalaria,
llave y puerta de Europa, la española africana.
La de raíz fenicia con infancia romana.
La que creció entre guerras, fue despensa y posada
y vivió muchas lunas con la cara velada.
La que tras quedar rota a los pies de las aguas
asió la mano firme que Estopiñán le daba
y levantose  erguida, solemne y confiada,
desposada una noche bajo luna cristiana.

© Isabel Oliver González

HOMENAJE A TRES POETAS DESAPARECIDOS

El Corte Inglés, Valencia 23 de mayo de 2013.

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HOMENAJE A PEPE ALBI

Con motivo del homenaje que le hicimos en el Ateneo.
Él vino a leernos su poesía y yo le obsequié con este soneto.

Permite, amigo, que con arte flaco
intente destacar en tu homenaje
tu pluma noble, tu alma admirable,
que aúnas a la vez sin simulacro.

Señor de la Palabra te ha nombrado
la rica señoría del lenguaje.
La Poesía quiso ser tu amante
y amándola la elevas en tu abrazo.

La pátina del tiempo no recubre
con su herrumbre de olvido tu cultivo.
Valencia está orgullosa de tu nombre.

Te debe la Cultura el dulce vino
de la mejor cosecha de tu octubre.
Brillar como una estrella es tu destino.

ADIÓS A MARIO BENEDETTI

Este poema fue por encargo. Me lo pidió Teresa Espasa
para un recital de despedida a Mario Benedetti

Ya descansa tu pluma en su parcela
con tu huella indeleble a ella adherida,
y su alma de tinta vierte herida,
su adiós, porque te vas y ella se queda.

Dejaste a la palabra envuelta en verso,
gritándole a lo hondo y a la altura,
que nacer de tu mano fue ventura
porque diste sentido a su universo.

¡Qué paso tan triunfal das a la Gloria!
¡Cuán huérfana se queda la Cultura!
Te llora en Uruguay toda su anchura.

Mas, queda, Benedetti, en la memoria
del orbe creador de la escritura,
el prolijo trabajo de tu pluma.

HOMENAJE A MARÍA BENEYTO

(Al leer su libro Eva en el laberinto)

Surges entre las páginas, contando
soledades, encuentro, atardeceres:
el parto de la tierra en que te hieres,
crisálida de luz, abanderando.

Eva en el laberinto reclamando
con tu voz hecha norte en las mujeres,
su dignidad, su sitio, sus enseres:
su cuota de igualdad de voz y mando.

Eva en el renacer sin precedente.
Eva que calla y teje rebeldía.
Eva que estalla en un himno potente.

El arte, la elegancia, la armonía,
el triunfo hecho palabra contundente,
están, María, en tu poesía.

© Isabel Oliver González

RECITAL DE HOMENAJE A LOS MONUMENTOS VALENCIANOS
ORGANIZADO POR ARCHIVAL. 16-05-2013

FUENTE DEL TURIA

Composición en endecasílabos con rima consonante alterna

Es el agua el alba de la vida
que a la tierra da luz de espiga noble.
La que incuba sustancias en la fiebre
de la siembra, que deja de ser pobre.

Se derrama en la Vega de Valencia,
jubilosa crisálida de olores,
y a su beso de húmeda caricia
la existencia multiplica colores.

En la huerta de mi Valencia amada,
ocho acequias se alían con el clima,
fecundando el surco del sembrado
bajo el azul del cielo, que la mima.

Río Turia, disputa de regantes,
repartiendo tus dones te has curtido.
Tus acequias bendicen los sembrados
de los campos de verde florecido.

En la más regia plaza de Valencia
tomó forma el bronce para honrarte.
Como a un dios bien servido por doncellas
el artista así quiso idealizarte.

En tu lecho de agua rebosante
mirando hacia poniente, reclinado,
pactas con la fecunda Primavera
tu discurso de fértil aliado.

Ocho chorros con himno de abundancia
se deslizan con caudal incesante
entre ocho muchachas aguadoras
cual cortina de plata siseante.

¡Fuente del Turia, hermosa alegoría!
Del Tribunal de las Aguas emblema.
Admiración que en la retina prende
con tu canción de agua hecha poema.

Cuando sale la Virgen a su plaza
y Valencia la acompaña expectante,
un húmedo cortejo de alegría
se apresura en jolgorio salpicante.

Eres tú, Río Turia, que en metáfora
de narración de espuma te desgranas
mezclando tu plegaria reverente
con el dulce tañer de las campanas.

© Isabel Oliver González

PASIÓN NÓGTICA DE CRISTO

La noche rumiaba miedo, los olivos se agitaban.
Se apagaron las estrellas y brillaron las espadas.
Fuiste prendido en silencio. Sin defensa te llevaban,
maniatado, ante una suerte negra de pena manchada.
¿Quién vestido de vileza se acercó cual alimaña
y puso un beso en tu rostro, de muerte, de hiel e infamia?
¿Qué vale una vida digna? ¿Cuánto vale aquél que andaba
sobre las aguas del mar, y a la muerte le arrancaba
de entre sus brazos de niebla las vidas que se llevaba?
Treinta monedas no más. Treinta monedas de plata
pagan la traición, la envidia, y a Herodes aportan calma.
Tu reino no es de este mundo, y te mantienen clavada
una corona de espinas; y entre burlas te proclaman:
¡Salve, rey de los judíos! ¿Dónde tu cetro y tu espada?
¿Dónde tu caballo blanco? ¿Dónde tu pueblo y tu raza?
Sosteniendo la desdicha llevas una cruz pesada.
Caes, y vuelves a caer, y del suelo te levantas
sucio de sangre y de tierra; sucia de insultos el alma,
llenos los ojos de lluvia de turbia rabia callada.
¡Qué cáliz te da a beber la ingratitud exaltada!
Tu madre sale a tu encuentro en la madrugada amarga.
Sus ojos manan dolor. Sus labios una plegaria:
¡No me dijiste, mi Dios, cuando por ti fui preñada ,
que vería un día así al hijo de mis entrañas!
Yo, que he tejido sus venas con amorosa prestancia
con el hilo carmesí que da la vida… ¡Y es tanta
la impotencia que me aqueja al no poder preservarla!
Mis pechos fueron de azúcar. Mi leche tibia mamaba
mientras le daba mi amor condensado en una nana.
Mis manos fueron palomas de mimo, de seda y agua…
¡¡No me dijiste, mi Dios, no me dijiste que estaba
convirtiendo a un niño en hombre para que me lo mataran!!
El cielo de lirio negro. La tierra brama enlutada.
La cruz llora tu sudor de sal, de miedo y mortaja.

(Hexadecasílabos) Del libro Veinte años de poesía
Publicado en la web de la Unión Nacional de Escritores de España: www.unionescritores.com/2013/03/pasion-nogtica-de-cristo.html

© Isabel Oliver González

CANCIONERO DE PAZ

(Endecasílabos) Del libro Veinte años de poesía.

Traigo en los labios y en el pensamiento
el mensaje de paz que dicta el alma.
Meciéndolo en los brazos como a un niño
paseo ante vosotros su palabra.

No tiene pastorcillos ni pesebre.
No hay mula, bueyes, reyes ni cometa.
Ni cuenta una historia milenaria
de frío, de traslado y de pobreza.

Tiene las manos firmes, preparadas,
para asirse al calor de otras tendidas;
- lenguaje de cristal estrepitoso -
rompiendo en mil añicos cada día.

Y quiere que este día sea otro
distinto del de ayer, donde la herida,
sane su cicatriz de mundo hundido
y los grillos entonen alegrías.

Sea esta la Navidad de la palabra
donde gane el poeta su batalla.
Sea la Noche Buena del propósito.
De la intención que en cumplimiento cuaja.

Sea la Navidad de la sonrisa
para el niño: que confiado crezca.
Para el joven: que acaricie el futuro.
Para el viejo: que un nuevo día vea.

Una canción de cuna orqueste el mundo
donde el error la solución acate.
Donde el trombón anule a los misiles
y la razón con la voluntad pacte.

Una canción entonen las culturas
donde el tambor entierre al sufrimiento.
Y el clarinete y la dulzaina firmen
un edicto de paz y entendimiento.

Hagamos del deseo una gran fiesta
donde el día a la noche sustituya.
Donde suenen violines de Vivaldi
y las palomas canten aleluyas.

Quitemos las espinas a la rosa
y que los ojos sueñen primaveras.
Que rían cantarines los arroyos.
Hagamos del amor una bandera.

Hagamos un abrazo para el mundo
con las manos unidas en cadena,
y así, todos muy juntos regalemos
una ancha sonrisa a la tristeza.

Un cuenco de comida para el hambre.
Un trozo de humildad a la soberbia.
Mucha sabiduría a la ignorancia,
y un poco de consuelo a la tragedia.

Sigamos al impulso complaciente
que un año más, nos trae por Noche Buena,
un canto de hermandad para los hombres
de buena voluntad sobre la tierra.

Poema de Isabel Oliver,leido por ella el 17 de diciembre de 2012 en el
Casino Antiguo de Castellón en el transcurso del recital de Navidad organizado por ALCAP.

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Foto Poema de Isabel Oliver. 2012 Foto Poema de Isabel Oliver. 2012

© Isabel Oliver González

L' ANUNCIACIÓ

8 de decembre de 2012

¡Mireu a Maria pura!
Un àngel hui li ha anunciat
que porta un fill en el ventre
i parirá per Nadal.

¡Mare de Deu, rosa fina,
assutsena, lliri blanc!,
les llàgrimes dels teus ulls
derramen felicitat.

De l'horta valenciana
no te'n vages y voràs
com a sovint tot lo món
te vindran a visitar.

Te cantaran les albades
i te faran un altar
i te portaran en palio
a beneir els sembrats.

I quan hi haja lluna plena
en barca te portaràn,
coberta per la Senyera,
passejant-te per la mar.

Les ones del Mare Nostrum
els teus peus besaràn
i les estreles, en guinys,
una salve cantaran.

¡Vixca la Verge Purissima!
Mareta sense pecat
que un angel la bona nova
este mati li ha donat.

Quedat en Vera, Senyora,
quedat en Vera i voràs
com les dones de l' horta
del teu chiquet cuidaran.

Li faran el trage nostre,
el trage de valencià,
i els fallers tindràn a honra
que ell siga el mes principal.

I amb amor i molt d'orgull
de sa mare li diran
que un àngel hui li anunciaba
que ell naixeria en Nadal.

Pegueu-li fòc a la traca,
dispareu la mascletà
que la Verge Inmaculada
en Vera se vol quedar.

Poema de Isabel Oliver escrito para el acto en la iglesia de Vera en honor de
la Inmaculada Concepción el ocho de diciembre de 2012.

© Isabel Oliver González

ALEJANDRINOS A LA VIDA

II Premio de Baños de Montemayor, Cáceres 2011

Princesa en la galaxia del planeta azulado.
Movimiento ondulante, ojo del tiempo antiguo.
Chispa etérea del agua. Eléctrica molécula.
Alquimia de la síntesis preñando los océanos.

La luz inventó guiños con parpadeos de plata.
Jugó el viento contigo a transportar tu sino
abriendo las fronteras a tu alada gestancia
y la sed se volvió agridulce y pagana.

El tiempo más remoto dejo crecer su barba.
Bebió la saciedad del moho averdinado.
La savia de la hierba acunó lo incipiente
y el calor amarillo acarició la escarcha.

Te despertó el relámpago sacudiendo tu oído
y fue tu primer nota de agreste pentagrama,
de cerco a la paciencia en la escala de sombras
que inventó nuevas notas de creciente sonido.

La espuma en las cascadas dosificó su infancia.
Aleteó el batirse del ave sobre el aire.
Su grito eclosionado descabalgó a la niebla,
reiterativo trueque de invisible abundancia.

Delirante el suspiro que te atrapó en la brisa.
Con las manos abiertas refulgió tu destino,
multiplicó el gateo, el reptar y el alzarse.
La tristísima lluvia derramó su sonrisa.

Del inhóspito suelo mamó el clavel su sangre.
Recitó el arco iris su primer soliloquio
que engalanó laderas, enraizó los ribazos,
dislocando el secreto del color vocerante.

Cantaron los olores, los sabores danzaron
en el vaivén agreste de inflamado reguero
y tú, VIDA, seguiste tu exponente porfía.
Tu odisea de péndulo no mereció descanso.

© Isabel Oliver González
II Premio de Baños de Montemayor, Cáceres 2011
www.unionescritores.com/2011/10/poema-de-isabel-oliver.html

Foto de II Premio de Poesía, Baños de Montemayor, Cáceres. 2011

HOMENAJE A RUSADIR

II Premio Casa de Melilla 2011

Quiero trovar, a la usanza
vieja de los trovadores,
unos versos mal rimados
y ofrecerlos como flores.

Como flores de homenaje
a ti, donde nunca estuve.
A ti, de quien solo oigo
gallardías y virtudes.

Dicen de ti que a las piedras
de todos tus monumentos
se les desprende la gloria
al pasear entre ellos.

Que tu belleza es tan mora
y cristiana al mismo tiempo,
que a embajadora de mieles
de oriente huele tu aliento.

Dicen que hechizas el aire
con tu embrujo de ojos negros,
que tus palmeras tan altas
son escaleras al cielo.

Cielo donde las estrellas
derraman magia de plata
para tender a la luna
un tobogán hasta el agua.

Rusadir: fenicia, púnica,
al-andalusí y romana,
tantas veces sometida
cuantas veces levantada.

Hoy, tu bandera de cielo
ondea mirando a España
porque española es tu tierra
y la gente que te ama.

La que nacida a tu amparo
convive con otras razas
compartiendo con sosiego
trabajo, mesa y estancia.

Melilla, rincón de Europa
que el Mediterráneo abraza
nombrándote predilecta
hija de sus gobernanzas.

La que se cubre de historia,
la que tiene como alhaja
morar otro continente
engrandeciendo así España.

Que se cuadre un regimiento
de trompetas muy sonoras
y anuncie a los cuatro vientos
tu valía, mi señora.

Señora con señorío
de los pies a la cabeza.
Eres el frasco pequeño
donde se guarda la esencia.

Esencia que has derramado
perfumando de grandeza
el estuche de tu historia
de triunfos y de tragedias.

Rusadir: la más bonita.
La más gallarda y galana.
La que se asoma al balcón
de poniente, enamorada.

La que da un beso a la noche
meciéndose ilusionada
en el faro de su puerto
reflejado sobre el agua.

Perla enrocada en dos mundos
que con bravura resistes
el envite de otros vientos
que reclaman tus raíces.

Déjame, Melilla noble,
besar tu huella salada
para que mis labios sorban
tu saber ser tan preciada.

© Isabel Oliver González. 27-03-2011
II Premio Casa de Melilla 2011

II Premio de Poesía 2011 a Isabel Oliver González en la Casa de Melilla

D. QUIJOTE O LA INMORTAL LOCURA

En un lugar por todos recordado
vives sin mancha la inmortal ventura
de ser tu mismo, sin las ataduras
en el orden social recomendado.

Por encima del sueño, la locura,
fluyendo a borbotón enajenada,
te hace encontrar la forma modelada
que quieres dar a tu batalla última.

¡Oh, Caballero Andante enamorado,
Fiel y platónica persiste tu quimera¡
Que con la Historia desafío has logrado
y conseguido que en ella hoy se lea,
donde antes era Aldonza, Dulcinea.

En gracia y en belleza has elevado
a la señora de tus pensamientos.
Tan servil grado de afán has alcanzado,
que ante sus plantas mandas conquistados
a magos, a gigantes y hechizados.

Furiosamente alzaste tu hidalguía
contra gigantes vestidos de molino:
tu espada defendió con valentía
a la verdad fatal en tu camino.

Enebro y aire lamieron tus heridas.
La noche errante te dio a beber su brisa.
Y acariciaste la dicha de ser grande
por desfacer entuertos a porfía.

Después de cuatro siglos aún cabalgas.
Eres el oropel de estanterías.
Como un devocionario del ateo,
redentor de la inculta eufonía.

En este desconcierto que es la vida,
donde reina en desierto la esperanza,
bueno es tener un rasgo de locura
y ser un D. Quijote aún con mancha.

© Isabel Oliver González

EL ORDEN GEOLÓGICO DE LA VIDA

(PRIMER PREMIO MATILDE LLORIA, 2007)
El primer soneto explica la formación de la tierra y la aparición del agua. El segundo la aparición de los animales y la vegetación.
El tercero y cuarto la aparición del hombre y la progresiva decadencia a que es sometida la Naturaleza,
hasta llegar a un punto donde sólo ya le cabe pedir perdón y resignarse a desaparecer

I

Al principio eras nada, polvo apenas,
flotando en universo silencioso.
El tiempo te arropó en abrazo ocioso,
paciente seductor de lunas llenas.

De orden cronológico te plenas
y la fertilidad, nombre precioso,
va gestando en tu vientre su grandioso
milagro de verdor que hay en tus venas.

El aire se quedó a vivir contigo.
Con su respiración besó tus pechos.
De tu explosión de vida él fue testigo.

Has abierto tus ojos parturientos.
La sed que moja y sacia se ha crecido
manando de tus centros satisfechos.

II

¡Joven amanecer de la alegría!
De verde intenso y blanco congelado;
de rojo fuego y techo azul poblado,
en noches claras de brillo y armonía.

De brava mar salada, que en porfía,
al sibilar del viento se ha aliado.
A cascadas y ríos ha llamado
a orquestar en su orilla poesía.

Tu olor de tierra es de flores preñadas.
La luz dorada ha besado tu frente:
¡ Ya han madurado tus frutas tempranas!

Trinan las aves sobre verde en celo.
Hay un jolgorio en el aire latente,
y el arco iris se mece en tu cielo.

III

En tu baño turquesa sumergida
sientes pasar al tiempo lentamente
y alcanzas mayoría concluyente
con la especie pensante aparecida.

Yo arrasé tu verdor hasta la herida.
Oro y piedras preciosas, brutalmente,
dejaste arrebatarte dócilmente
mientras llamé progreso a tu caída.

Es cierto que en un tiempo ya lejano
cultivé el esplendor de las culturas
y conviví en la paz de tu hermosura.

Mas, hoy que todo tengo ya inventado,
mi sed de más no conoce ataduras
y caigo al precipicio por mi mano.

IV

Si giras, Madre Tierra, suspendida
en la bóveda azul del infinito
custodiando la vida, ¿por qué evito
tu desgarrada voz casi abatida?

¿Por qué hundo mi brazo hasta la herida
de tu vientre fecundo, hoy marchito,
por el servil propósito de un rito
sin ver de mi codicia la medida?

Extinguí a las especies de los mares,
agoté el agua, dejé libre al fuego.
A todo medio ambiente di pesares.

Tras esta reflexión muy tarde llego:
tu agonía es mi tumba, y con certeza,
llamarme HUMANIDAD mi gran vileza.

© Isabel Oliver González

HEPTASÍLABOS TRISTES PARA UNA NIÑA MENDIGA

¡Pobre niña mendiga!
Pobre como la nada.
El futuro te mira
y huye despavorido.
Tus manos extendidas
atrapan el vacío.
Piensas que el sentimiento
es el dolor que cabe
en una caja rota
donde se guarda el alma.
Reina niña mendiga
rata de estercolero
viviendo en la inmundicia.
No sabes que la música
vibra con siete notas
y teje un canto inmenso.
No sabes que le bastan
sólo veintiocho letras
a la sabiduría
para crecer en páginas
llenas de pensamiento.
Sí sabes que los años,
que con trabajo cumples,
-porque te lo contaron-
sólo son accidente.
Se le escapó a tu madre
sin poder retenerlo
el último suspiro
al querer asfixiarte
apretando las piernas
aquel día en el parto,
al propagar el círculo
solemne hacia la huída.
Te has quedado sin besos;
sin oír el latido
del corazón materno
al acercar la boca
buscando el alimento.
Te has quedado sin nanas.
No tienes el recuerdo
de una canción de cuna
donde ha bailado el sueño.
Cuando un día una rata
te trasmita la rabia
nadie te echará en falta.
No estás en los registros.
Ni siquiera eres número
en la sala de espera
de algún ambulatorio.
Así te he visto hoy
cuando el telediario
habló de tu tragedia.
Con tus ojos de súplica
e infantil inocencia
me pides ese tanto
por ciento que me sobra.
Piensas que curará
tu sed y hambre antiguas
de tierra desnutrida.
Llorando con tus lágrimas
resbalo por tu mano
tendida sin caricias.
La infancia se ha quedado
a vivir en tus ojos:
no quiere abandonarlos
sin cobrar el tributo
de los momentos cálidos.
Ellos te pertenecen
como el circo al payaso.
Como la risa limpia
al juego con muñecas.
Como el sueño a los párpados.
Es mejor que no veas
mi mundo de egoísmo.
Que no huelas siquiera
mi cuerno de abundancia.
Tú estás acostumbrada
a la humedad verdosa
de la fría mañana.
A perseguir al pájaro
que ha caído del nido.
A atrapar cucarachas.
A guardar lagartijas
dentro de una botella.
A despeñarla hiriente.
A mirar como rueda
mientras se va quebrando
con chasquidos de muerte.
¡Son tan crueles tus juegos!
Y tu supervivencia
conoce fantasías
de olor a pegamento.
No sé qué cara tienes.
¡Estás tan alejada!
No veo en mi horizonte
tu triste tercer mundo.
Ya me he acostumbrado
a ser mero expectante
ante el dolor ajeno.
Tú que tienes la fuerza
de despertar conciencias
dame de tu riqueza
hoy que pobre me siento.

© Isabel Oliver González
DEL LIBRO VEINTE AÑOS DE POESIA

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