Isabel Oliver González

ALGO QUE DECIR SOBRE LA LEY DE PARIDAD (I) Isabel Oliver González
Artículo aparecido el 21 de mayo de 2007 en el periódico Valéncia Hui

El pasado quince de marzo las mujeres españolas recibimos una grata nueva por parte del Gobierno de la Nación: la ley de paridad. Y es que a pesar de estar recogida la igualdad entre sexos en el artículo 14, Capítulo II de la Constitución Española, estamos cansadas de apreciar que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace.

El hecho de obligar por ley a los partidos políticos, Administración Publica y entidades civiles a incluir al menos un 40% de mujeres en los puestos de responsabilidad, tiene la ventaja de que a la hora de elaborar leyes y tomar decisiones que afecten a todos, necesariamente habrá de contarse con el concurso de la no nada despreciable representación de género de más de la mitad de la población española.

Sin entrar a juzgar si es o no una estrategia electoral, la ley de paridad viene a amparar el más principal de los derechos humanos después de el de la vida, y es el de la igualdad; por ser ésta la atalaya más natural y pacífica desde donde se pueden contemplar y abordar con respeto las diferencias.

No es necesario traer de nuevo a colación la discriminación salarial, la escasez de mujeres en puestos de alta representatividad y su lucha frenética desde el siglo XIX por lograr la equiparación en una sociedad gobernada por hombres.

Sí quiero, a modo de homenaje, dar unas pequeñas pinceladas históricas que avalen gráficamente la eterna y natural reivindicación por la igualdad, del género femenino.

Hay evidencias de culturas antiguas en las que la mujer ejercía un poder prevalente. Monumentos, diversos textos y esculturas, hablan de lugares donde las mujeres gobernaban. Bachofen cuenta como existían las amazonas en la antigua Grecia. Recopila testimonios de ellas a través de textos que nos dejaron Herodoto, Pausanias y Esquilo; y encuentra vestigios de la batalla final frente a los hombres en Atenas, Olimpia y otras ciudades menores. Según las mismas fuentes existieron mujeres guerreras en Libia y Numidia que conquistaron Siria y la costa del río Caicus.

Durante la dominación romana en hispania, Estrabón cuenta cómo los kántabroi, hoy los cántabros, tienen la costumbre no "civilizada" de ser el hombre quien dote a la mujer, es decir: son las mujeres las que heredan y las que se preocupan de casar a sus hermano; y, cuenta Estrabón cómo se lleva a cabo un extraño rito que él considera casi salvaje, consistente en encamar al padre cuando una mujer da a luz, y ser él quien recibe los cuidados que deberían estar destinados a la parturienta. Yo en este rito veo cómo la sabiduría femenina es capaz de conciliar la función reproductora y la generadora de vida, resolviendo el conflicto de la paternidad de una forma simple y a la vez legitimizadora en una sociedad matrilineal.

Creo que este tema merece más páginas. La eterna reivindicación femenina por la igualdad sólo ha merecido tratamiento periodístico cuando un suceso grave e irreparable ha sacudido la sensibilidad social.

Desde el día quince de marzo, y fuera del día siguiente, el tema "PARIDAD" está prácticamente silenciado. ¿Vergüenza, o temor?

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Presidente del Ateneo Blasco Ibáñez

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